Noche del 5/7 del
2012
Es un viejo Marinero,
Y detiene a uno de tres.
"Por tu larga barba gris y tu brillante ojo,
Ahora, dime, ¿por qué me detienes?
Samuel Taylor Coleridge
Se nos fue de las manos.
Los caballos desbocaron cabellos sobre el suelo
Boca Jrs. perdió la final y seguíamos con los trapos
Gritando por lo bajo, aullando a la luna llena
Miércoles como siempre.
Miércoles como siempre.
Me quedé sin plata y la parafina que resbala
Desde tu cantina, que brama nueva la poesía…
Te enojaste porque te piden canciones de un rock
De antes.
Estuviste bien.
Soltaste tus palabras, la inyectiva, cual jeringa
Que gotea el dulce sin sabor del estrellarse contra el
cordón.
Axolotl, Axolotl.
Axolotl, Axolotl.
Tenés tus reglas, los pasillos por donde tu ideario
Se asienta, extienden su musculatura por sobre el fin
De las borracheras sin cordura. ¿Acaso frenar el jadeo?
¿Y que vos te creés y yo me creo?
Así sin saberlo entero nos dimos de frente contra la vista
Que nubla vaso lleno vaso vacío…
Y dista la altura
De antes, de ese pretérito umbral por donde callaron
Los buenos.
Porque buenos son los buenos
Y malos son los santos.
…En este trabajo
Fue con el gajo que deshace la tormenta, en su ojo más
profundo.
Para cerrar los ojos después sobre la tintura que llena las
sábanas
de la cama. Sobre el tañer de la campana meditabunda
el último cigarrillo que se apaga sobre el sol
mediocre del Jueves mañana despierta y la Alarma.
Suena: empacar todo en una mochila.
La sustancia que funda el cascarear de Oscar Giunta
En el tambor platillo fragor de un batero, Manuel
Presto corriendo por las grutas impalpables, entronado
Ismael
De Barrio.
Hacia los mares.
De los mares,
busca la ballena blanca, Moby Dick.
(La panamericana asemeja esa tempestad incesante del oleaje.
Brebaje, lento que aturde el paisaje de nuestras risas con documento, en este
bar donde me siento, me paro y me vuelvo a sentar: los vasos vacíos siempre
vuelven a su lugar)
Nos pasamos Flavio.
Fue un capricho, un gusto, un error, un ajuste de cuentas.
Entre el diablo y el carpintero que esculpió la barra.
Entre el diablo y el tachero que no te quiso llevar devuelta
a tu casa.
Entre el diablo y las palabras que dijimos sin saberlas de
antemano.
Dijimos.
Y la libertad es violencia
Y la violencia no tiene que ser desesperación.
Y oír como los adoquines dejan resbalar el rocío por entre
sus grietas
Es oírlo todo para poder callar, callar en el momento justo.
Grietas chetas maltrechas jamás Barrio Obrero Valentín Alsina
Pero hemos dicho
tantas, tantas
cosas.
Perdona viejo.
P. Sabogal.
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