CONTRAPUNTO: HARMONY KORINE Y ..
Por Pocho Sabogal
El contrapunto es lo que se construye en contra de. Pero lo opuesto nace en potencia, como el enojo del amor, la crítica del halago y por ello el contrapunto ha y será por siempre mandamiento de muchos manifiestos, presa cautiva del under y de películas mentales de miles de transeúntes que viajan en transporte público.
Mi ejemplo preferido constituye la película Gummo en el momento donde suena la canción de Roy Orbison, "Crying", una balada que conmueve a contrapunto de unas imágenes 100% Harmony Korine, y toda su herencia de cine al margen del cine sobre el cordón de la vereda por donde un gato y un perro no se distinguen más que por su sombra.
La propia canción de Roy Orbison tiene 2 crescendos, uno que constituye su voz grave y bien pronunciada que se va abriendo a un aguda semi falsete y el otro que subyace, sostiene o aparece y desaparece: los violines. Esta dinámica, esta intensidad que se va construyendo sirve de contrapunto al primer plano del niño con orejas rosas de conejo debajo de la lluvia que une todo. Siempre la lluvia une, y por ello une lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, y sí, la lluvia será y siempre fue, más allá de los manifiestos y los seres humanos: contrapuntísitica.
Para otra definición de contrapunto escuchen Charlie Mingus que coordina y ensambla solos de sobretodo saxos sobre ritmos de la calle y herencia tradicional. Mingus es ese director de orquesta jazz que llevó el swing de los 20 y 30, la elegancia de los 40 a un contrapunto barroco (porque el barroco es uno de esos estilos que ponen sobre un altar esto) impresionante, grotesco, bufón, saltarín por demás. Fijense cuantos cambios de tempo (molestos) sin respiro en The Black Saint and the sinner lady, el jazz ballet que su mente trajo a relucir. No hay silencio, no hay freno, ni aun para una colgada guitarra flamenca que introduce. El contrapunto lo absorbe todo forever and ever amen. Claro que el barroco tuvo sus muchos seguidores católicos.
Y no me vengan con stuck in the middle with you de Tarantino en Perros de la calle... es bueno el corte de oreja, pero ¿hace falta cortar una oreja cuando podés tener puestas unas de conejo y en la mano un gato muerto con un corazón de collarcito?
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